Y de repente suena el teléfono, lo cojo sin pensar: Ada?
- Smñsí??
- Estabas dormida??
- Mñnpsi....ya no...
- Uys, lo siento...
Era Misia. Y me proponía cenica para esa noche. Con ella y con Gato. Chica, planazo para la noche los muertos. Tardé 15 minutos en cambiar los planes de esa noche (que podían posponerse perfectamente) y llamar para apuntarme.
Qué bien sienta una buena cena, una buena conversación y una buena compañía.
Tocamos todos los temas que podían tocarse, con y sin relleno. Todo ello regado por una botellica de Rioja. Así, sí.
Y entre tema y tema, salío de manera de indirecta, una historia de amor. No la conté entera, pero ahora os la cuento a vosotros:
P acaba de salir de una relación difícil. Muy difícil. Le habían dejado por otra persona. Una de las peores rupturas que pueden sufrirse. Y encima seguía enamorado cuando pasó.
Tardó años en superarlo, pero lo consiguió, poco a poco y con la ayuda de sus amigos. Además, P siempre fue bastante "fiestero" [término que no me gusta en absoluto pero que consiero bastante acertado] y la ruptura fue justo a principios de los años 80's. En Madrid. No digo más.
En una de sus [múltiples] salidas nocturnas con sus amigos, fueron a un sitio de moda [uhm tengo que preguntarle cual era...]. Era difícil entrar, pero P siempre tuvo ese "je ne sais quoi" que le abría las puertas. Y estaban a punto de entrar cuando D le vió.
Se cruzó con él, en la calle, y no pudo evitar acercarse y presentarse así, por las buenas. P se resistió bastante, no tenía muchas ganas de empezar nada. Porque lo que iba a empezar era demasiado complicado.
Pero D insistió. Y estuvo ahí, día tras día. Esperando. Apoyando. Queriendo.
Finalmente triunfó el amor [o al menos de momento] y este año han celebrado su 25º aniversario.
Seguro que los que me leéis desde hace tiempo ya habréis adivinado que P, es Padre y D es DR.
Ambos han logrado crear un hogar en todos los sentidos. Y superar todos los problemas con los que se han enfrentado. Problemas y prejuicios, empezando por los propios prejuicios de Padre, que no eran pocos.
He crecido en un hogar lleno de cariño, comprensión y respeto.
Un hogar del que mucho niños carecen y por el que matarían. Puede que no sea el "típico", pero es el mío [y muy bueno], y mi caso no es único.
Hace unos años se aprobó la Ley que permitía los matrimonios entre personas de un mismo sexo, así como la adopción.
Han pasado 7 años de aquel avance social. 7 años en el que se ha podido regularizar la situación de muchas familias como la mía.
Y ahora, viene este tiparraco, con un extraordinario parecido a Don Pimpon. Y nos dice, al desvelar parte el programa electoral que va a defender en la elecciones del 20N, que una de las leyes que va a modificar es justo esa, la del matrimonio homosexual. [Sin mencionar otras modificaciones que ha anunciado, como la reforma laboral, la reforma educativa y su modificación del bachillerato, la reforma electoral, que qué reforma insinua, Díos mío... o la del aborto]
Cómo alguien vuelva a decirme, cómo c*ño tiene que ser mi familia, no respondo de mis actos.
A este Don Pimpon le invitaba yo a una cena familiar en mi casa para que comprobase in situ lo disfuncional que es mi familia, y lo pervertidos y raros que somos.
Señores, va a comenzar la campaña. Qué Díos nos pille confesaos.
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| Yo no me lo he inventado, es un hecho objetivo: son familia. |
