Vale, pues voy a contarlo.
Pero antes tengo que poneros en antecedentes.
Siempre he estado muy acostumbrada a mudarme, cambiar de sitio y empezar de cero. No sé porqué lo que a otras personas les da un miedo atroz a mi me da vidilla, me gusta y me excita en cierta forma..a lo mejor es porque al divorciarse mis padres, mi vida se convirtió en un periplo que consistía en: ahora vives aquí, ahora vives allá y ahora pascual. Ese modo de vida a veces era un poco traumático, pero afortunadamente, siempre tuve bastante suerte: di con gente fantástica que aún guardo en mi memoria (y en mi agenda de teléfono) y gracias a las redes sociales (herramientadeldemonio= feisbuk) estamos más o menos al día.
En fin.
El caso es que cada cierto tiempo, si no me encuentro satisfecha, si algo no funciona, o si baja la virgen (con la teta al hombro:P) a verme...empieza a moverse un cosquilleo en la tripa, que se sube hasta el cerebro y entonces llega: el pirriki.
Una idea se asienta en mi cabeza: tengo que irme.
En mi infancia y adolescencia cambié de ciudad unas 3 veces, quicir, tres colegios (Y un Instituto) diferentes, amigos diferentes, casas diferentes, y todo eso en mis primeros 17 años.
A los 18 (re)llegué a Madrizzz. Mi ciudad. Dondé nací.
Comencé la universidad, hice amigos, conocí a un chico....
1er. Pirriki: me voy de Erasmus. Lo tenía clarísimo. Me quería ir.
Desde que estuve un verano en Francia, SABÍA que tenía que irme al menos un año fuera.
Eso sí. Dude mucho, porque justa estaba empezando a tener una vida en Madrid, unos amigos, hobbies, pareja...pero me fuí. Y no me arrepiento para nada.
Volví después de un año, y cogí con ganas lo que dejé aquí, pero reconozco que ahora le daba un valor diferente, no se trataba de más o menos, sino diferente. Irte un año fuera te cambia la perspectiva, y la mía había cambiado.
A los pocos años del Erasmus, comenzó otra vez el puñetero cosquilleo ....
Y se me presentó la posibilidad de irme de prácticas al meollo de lo que yo en ese momento estaba estudiando....así que:
2º. Pirriki. Me voy de práticas.
Lo tenía tan claro que hasta sopesé el quedarme allí más tiempo del que me habían concedido con el stage. Porque además, ese tiempo sí que me cambió la vida. Los amigos que hice son hoy mis AMIGOS. Con mayúsculas [y por su culpa ahora me preguntan que si soy del Norte de España
Al final no me quedé, entre otras cosas, porque no me gustó en absoluto el tejemaneje que ví en el ámbito laboral. Enchufismos,
Volví y oposité, pensando que en el sector público encontraría parte de esa igualdad de trato que veía que faltaba en el privado.
Ilusa de mi.
No sé porque con lo lista (o listilla, más bien) que soy a veces, cometó estos errores de principiante medio anormal.
Cierto es que no siempre sucede, pero últimamente muchos puestos en el sector público se están dando por amiguismos y politiqueo. Y no hablo de puestos políticos, en los que se ha asumido que así es el juego, y así va a seguir siendo (por desgracia). Si no que hablo de puestos de caracter técnico -NO políticos-, para los que se requiere un perfil cualificado y profesional. Indignante.
Y porqué estoy mezclando estos dos temas?
En Otoño empezó otra vez ese cosquilleo.
Y cada vez se hacía más fuerte.
Y me entraban más ganas de salir corriendo. Se acercaba el 3º pirriki.
Y...se presentó la oportunidad. Antes de que acabase el año me informaron de que podía solicitar dos puesto fuera de Madrid (y de España). En dos ciudades espectaculares.
Por un lado miedo: nuevamente empezar de cero. Por otro....ahí estaba ese cosquilleo y esa excitación, y la vocecilla se hizo más fuerte: "Venga, Ada, venga...hazlo!".
Y lo hice.
Cuando llegó el momento eché los papeles. Y sé, positivamente y de muy buena fuente, que tenía posibilidades.
No. No han salido. De momento el 3º pirriki se ha quedado en un conato.
No pasa nada.
Contaba con esa posibilidad. Y [propio de mi] tengo un plan B. Casi siempre lo tengo.
La indignación viene porque quienes se han llevado esos puestos son gente con color político, que gracias a una llamada de teléfono y contactos , no laborales, sino personales, han logrado hacerse con él. En fin.
Ahí está mi indignación.
Muchos podríais pensar que lo que estoy es "despechada" y que me escuece que no me lo hayan dado a mi. No podrían estar más equivocados. Es indignante y desmotivador ver como la promoción profesional no depende de tu trabajo. Y no lo digo solo por estos puestos, sino porque en estos tiempos estamos asistiendo a un momento de "ratas a la carrera" que...mejor me callo.
El caso es que al final me quedo en España. Y de momento mi cosquilleo ha remitido [creo que le han dado naúseas al ver como está el panorama]. Y si no ha salido, por algo será, o al menos, es lo que me gusta pensar. Ahí está mi vibra.
Porque, como ya he dicho tengo un plan B.
Casi siempre lo tengo.