Soy una de chicas muy unidas a su abuela. En mi caso a la madre de mi madre.
Y es que mi yaya es mucha yaya.
Mi yaya es una gran mujer.
Es una de esas mujeres que, a pesar de su edad, tiene interés por lo que sucede a su alrededor. Es una de esas mujeres que se interesa por la vida de su familia, por el aspecto que sea.
Se quedó viuda con 47 años, y nunca se volvió a casar, así que su vida la ha dedicado a sus hijos y nietos. Y qué dedicación..
Es entrometida, gruñona, regañona, tikismikis...pero también cariñosa, generosa, juerguista. Aunque no estudio ninguna carrera, aprendió a golpes del destino. Tiene la carrera de la vida, y si me apuráis, el doctorado con "cum laudem".
Con una pasión por la vida envidiable. Un arrojo... que ya lo quisieran muchas chicas y chicos de mi edad [y más jóvenes!!].
Hace dos días la hospitalizaron. Resulta que le dio un vahído y se desvaneció en brazos de mi tío. La llevaron a urgencias y la han hospitalizado para hacerle unas pruebas.
Cuando he hablado con ella, le he preguntado que tal se encontraba "Ay, hija, me duele un poco la cabeza, y la teta"
"La teta, yaya??"
"Si, nena, la teta, que los chicos de urgencias me trataron con muy poco cariño, muy poco!"
"..."
Le han dicho que tiene que guardar reposo absoluto mientras le hacen las pruebas. Ella ha dicho que vale, pero con condiciones:
"Qué no! que a mi no me ponen pañal, hombre! que no soy un bebé!!"
"Yaya, que no te puedes levantar"
"Que no me ponéis pañal!!!!"
"Que no te puedes mover.."
"QUE-NO"
"...."
Y a mi madre la tiene frita. "Tráeme la ropa tal y pascual. Y un poquito de colonia. Y peíname. Y tráeme el pintalabios"
"Que si, mamá...algo más?"
"Ehmm sí, las cartas, que así me echo un continental con las visitas" [porque tiene unas cuantas]
"Que no te puedes alterar, mamá.."
"LAS-CAR-TAS"
Mi yaya, es mucha yaya. Dentro de poquito celebramos varios cumpleaños, el de mi hermana pequeña, y el mío. Y, como siempre, mi yaya estará presidiendo la mesa. Porque estará, de eso no me cabe duda. Estará.
PPost. Karma, en serio, no me jodas, que tú y yo tenemos un pacto. Pues eso.
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sábado, 17 de marzo de 2012
jueves, 19 de enero de 2012
Dora
¿Alguna vez os habéis planteado como llamar a vuestros hijos?
Últimamente mi círculo de amigos casados está sufriendo un babyboom. Y algunas conversaciones se centran en como llamar a sus retoños.
[Inciso. No me canso de decir que tengáis en cuenta el ¡apellido! Sobre todo si queréis evitar experiencias traumáticas para el nano.
Y no. Leila no me parece un nombre guay.
Y no. Frodo tampoco.
Ni lady Gaga.
Ni p*llas]
Yo tengo claro cómo me gustaría que se llamase mi primera hija: Dora (*). Y por qué? Porque así se llama la hermana mayor de mi abuela [Esa gran señora, a la que llamo yaya con etiqueta propia y que me pregunta por mi vida chechual]
Dora, ha tenido una vida intensa e interesante. Su juventud fue durante la Guerra Civil. Trabajó como sirvienta en una casa de la Capital. También como planchadora. Operaria en una fábrica. Limpiadora. Ya jubilada se fué a vivir con mi Yaya.
Nunca se casó. No tuvo hijos.
Y siempre, siempre, tenía una sonrisa en la cara. Dora era la persona más simpática y graciosa que haya conocido.
Al vivir mucho tiempo con mi yaya, siempre estuvo muy cerca de mi y de mis hermanos. Pasaba largas temporadas en mi casa. Temporadas en las que yo disfrutaba enormemente, porque su presencia implicaba:
- Partidas de cartas sin fin. [Mi familia juega al continental desde que el mundo es mundo. O al tute.Y se nos da de miedo]
- Ver películas antiguas con comentarista de lujo. [De las de Sara Montiel, Lina Morgan, Conchita Velasco, José Luis López Vazquez o los Hnos. Ozores]
- Guisos caseros
[Ella me enseñó a hacer torilla de patatas, pero no la normal, sino una especial "de familia". Y también pasteles, y carne con tomate guisada, y patatas con huevo y leche al horno, y revolconas..
y...
tengo hambre.]
- Aprender a hacer puntillas, punto o costuras varias [algo que siempre me chifló. Me estoy haciendo una bufanda azul-azulón en su honor..puffff preciosa]
- Escuchar innumerables historias sobre los novios de mi tía. [Ligona que fue, que me lo confesó entre risillas]
- Dar largos paseos y sentarse en terrazas a tomar "una pizquita de vino de verano" [O de Licor de hierbas, ya que estábamos]
Hace unos años, la edad empezó a jugarle malas pasadas. En ocasiones no nos reconocía, hablaba con frases incoherentes, su apetito fue disminuyendo y dejó de salir de casa. Fue triste ver como se apagaba poco a poco.
Hace unas semanas murió. Calentita en su cama.
Estoy segura de que ahora mismo le está echando una partida de cartas a S. Pedro jugándose las llaves del Cielo:P [Y pidiendo que le echen un poquito más de licor de hierbas, o de anís. O de ambos].
La echaré de menos. [Ya lo hago]
Por eso mi primera hija se llamará Dora. Lo único que lamento es que no haya conocido a la primera.
(*) Aunque sé que expongo a que se metan con ella por el Dora Exploradora, Lavadora. me da igual. Yo tengo mis traumas, que ella apechugue con los suyos.
Últimamente mi círculo de amigos casados está sufriendo un babyboom. Y algunas conversaciones se centran en como llamar a sus retoños.
[Inciso. No me canso de decir que tengáis en cuenta el ¡apellido! Sobre todo si queréis evitar experiencias traumáticas para el nano.
Y no. Leila no me parece un nombre guay.
Y no. Frodo tampoco.
Ni lady Gaga.
Ni p*llas]
Yo tengo claro cómo me gustaría que se llamase mi primera hija: Dora (*). Y por qué? Porque así se llama la hermana mayor de mi abuela [Esa gran señora, a la que llamo yaya con etiqueta propia y que me pregunta por mi vida chechual]
Dora, ha tenido una vida intensa e interesante. Su juventud fue durante la Guerra Civil. Trabajó como sirvienta en una casa de la Capital. También como planchadora. Operaria en una fábrica. Limpiadora. Ya jubilada se fué a vivir con mi Yaya.
Nunca se casó. No tuvo hijos.
Y siempre, siempre, tenía una sonrisa en la cara. Dora era la persona más simpática y graciosa que haya conocido.
Al vivir mucho tiempo con mi yaya, siempre estuvo muy cerca de mi y de mis hermanos. Pasaba largas temporadas en mi casa. Temporadas en las que yo disfrutaba enormemente, porque su presencia implicaba:
- Partidas de cartas sin fin. [Mi familia juega al continental desde que el mundo es mundo. O al tute.Y se nos da de miedo]
- Ver películas antiguas con comentarista de lujo. [De las de Sara Montiel, Lina Morgan, Conchita Velasco, José Luis López Vazquez o los Hnos. Ozores]
- Guisos caseros
[Ella me enseñó a hacer torilla de patatas, pero no la normal, sino una especial "de familia". Y también pasteles, y carne con tomate guisada, y patatas con huevo y leche al horno, y revolconas..
y...
tengo hambre.]
- Aprender a hacer puntillas, punto o costuras varias [algo que siempre me chifló. Me estoy haciendo una bufanda azul-azulón en su honor..puffff preciosa]
- Escuchar innumerables historias sobre los novios de mi tía. [Ligona que fue, que me lo confesó entre risillas]
- Dar largos paseos y sentarse en terrazas a tomar "una pizquita de vino de verano" [O de Licor de hierbas, ya que estábamos]
Hace unos años, la edad empezó a jugarle malas pasadas. En ocasiones no nos reconocía, hablaba con frases incoherentes, su apetito fue disminuyendo y dejó de salir de casa. Fue triste ver como se apagaba poco a poco.
Hace unas semanas murió. Calentita en su cama.
Estoy segura de que ahora mismo le está echando una partida de cartas a S. Pedro jugándose las llaves del Cielo:P [Y pidiendo que le echen un poquito más de licor de hierbas, o de anís. O de ambos].
La echaré de menos. [Ya lo hago]
Por eso mi primera hija se llamará Dora. Lo único que lamento es que no haya conocido a la primera.
(*) Aunque sé que expongo a que se metan con ella por el Dora Exploradora, Lavadora. me da igual. Yo tengo mis traumas, que ella apechugue con los suyos.
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